Las discusiones seriéfilas

El mundo de las series no es algo nuevo y cada vez podemos elegir entre más y más shows de calidad. Todo el mundo ha visto una serie en su vida, pero un seriéfilo siempre es aquel que organiza su agenda personal según los capítulos emitidos ese día (siempre a ritmo USA), que cuenta intervalos de tiempo en capítulos de comedia o drama,  aquel que se quedó esa madruga de 2010 para ver el final de Lost, ese que evita los spoilers en twitter como balas… Tú, seriéfilo mío, que me comprendes y estás al otro lado de la pantalla, sabes de lo que te hablo. Has descubierto el mundillo sin poder salir y no soportas esa acumulación de capítulos en épocas de examen o mucho trabajo.

Pero convertir lo audiovisual en una de las partes más importantes de tu vida no siempre resulta satisfactorio… porque es cuando nos lo empezamos a tomar como algo personal. Cada nominación a premios, los Emmy por ejemplo, nos parece un insulto y una completa indigación que por supuesto compartes abiertamente. Y ahí es donde para mí entra twitter. Una herramienta social que en un principio resulta liberadora, donde conocer gente apasionada como tú por Sterling Cooper, la meta azul o Greendale acaba convirtiéndose en un enfrentamiento agresivo por defender tus gustos frente al de los demás.

Todo esto que digo podemos concretarlo, por decir un acontecimiento cercano, a la famosa Guerra de Series de El País, que trajo consigo varias semanas de discusiones twitteras. Antes que nada, dejar clara lo patética que me pareció la iniciativa por parte de El País porque nunca jamás puedes comparar la calidad de una serie de drama con una de comedia y quedarte tan ricamente. ¿Seinfeld vs. Lost? ¿Se puede saber qué se fumaron antes de lanzar la propuesta?

Pero la parte buena para mí fue precisamente todo lo que trajo: días monotemáticos en todo mi TL hablando de lo que más me gusta en el mundo. Yo por supuesto me animé y participé, no sin antes poner a parir (que se nota bien que me encanta) aquello que me parecía de risa. Para mí, ganó el populismo (Los Simpsons) y no la calidad, porque estoy bastante segura que la mayoría de los votantes de Homer y compañía no han conocido nunca el nombre de Tony Soprano.

Alguna gente simplemente prefiere no tomar parte, porque como dije arriba quizás las discusiones y los olvidos a tus series favoritas te produzcan insatisfacción y no es lo que buscabas… A mí me parece lo más divertido. Poder comentar todas tus opiniones entre tanta gente y discutirlo siempre es un placer.

El problema, y es donde quería llegar, es cuando no hay respeto.  Que es lo que suele pasar la mayoría de las veces y acabas tirándote de los pelos virtualmente. En el mundo seriéfilo se concentra mucha gente cerrada de mente, que piensa que su única opinión es la válida y si no estás de acuerdo es que no tienes ni idea. Me resulta comíquisima cuando sale a la luz la famosa frase de Es que no eres nada objetivo”.  Pero vamos a ver, ¿acaso no se trata de eso? ¿Qué estás haciendo tú? ¿Analizar profesionalmente el guión y movimientos de cámara o me estás dando tu opinión?

Por un mundo sin afirmaciones lapidarias de “Si te gusta más esta serie que esta, no tienes ni idea.” y sin gafapastas que se atrevan a afirmar que una serie que lucha día a día para obtener mínimos de audiencia está sobrevalorada.

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