Glee y el circo de Ryan Murphy

BLEE

Glee fue toda una revelación en su momento y llegó a encantarme tanto a mí como a muchos otros… pero acabó convirtiéndose en la decepción más grande vista en pantalla.

A lo mejor nunca habéis tenido fuerzas para empezarla, y yo os entendería a la perfección. Pero os juro que al principio no era tan vomitiva. Era un grupo de freaks de instituto que disfrutaban cantando. Y poco más. Nos deleitaban con grandes actuaciones de rock clásico y recuerdo en especial una de Bohemian Rhapsody que con lo difícil que es estar a la altura de semejante temazo, lo consiguieron. Fue sublime.

Pero luego hubo un parón. No se puede decir que tuviéramos las expectativas por las nubes, nos gustaba y punto, no esperábamos una obra maestra… sólo una continuación digna de lo que habíamos visto hasta ahora. Pobre de nosotros. A la vuelta, la serie evolucionó a un High School Musical con modernillos disfrazados de loosers.  Y así tuvimos un final de temporada muy flojo, una segunda temporada aún peor y la tercera… Uy con la tercera.

Pocas veces he visto temporadas tan infumables. Si tuviera que hacer un ranking quizá sólo estaría por debajo de las últimas de Smallville. Y quien haya visto ese engendro de Superman hasta el final me entenderá.

Para que hagáis una idea de un esquema de 40 minutos de Glee a la semana: Blaine,Blaine, Blaine, Finn y Rachel, Blaine, y el novio de Blaine. Cualquier rastro de carisma que pudiera quedar en cualquier personaje (algo improbable con tanto amorío y estupideces de instituto) es eclipsado por el hortera de las pajaritas.

Hubo un capítulo que nos sorprendió a todos con su gran cliffhanger. (Atención: spoiler a partir de aquí) El accidente de Quinn. Por supuesto en los últimos minutos ya se veía venir pero aún así fue algo impactante que, por lo que leí en twitter en esas fechas, hizo incluso que muchos recuperan la fe en la temporada. MAL. ERROR DE NUEVO.

¿Qué es lo lógico que esperes después de que a un personaje le atropelle un camión? Hospital, drama, incluso un funeral…  Pero no. Esto es Glee. Aparece la chica en silla de ruedas a ritmo de samba. “¡Casi muero pero puedo cantar!” Y si no pudiera siempre está Blaine.
De nuevo Ryan Murphy demuestra hasta qué punto está dispuesto a cagarla. Miedo me da la segunda temporada de American Horror Story. Puede que hasta aparezca cierto personaje como invitado en forma de espectro cantándole a su colección de rebecas y pajaritas.

Cuando no se te ocurre qué hacer con el guión, un recurso frecuente en cualquier serie es introducir personajes. No es que no esté de acuerdo con ello, me parece genial siempre y cuando se haga bien. Para Murphy presentar a alguien supone que en 5 minutos aparezca por un pasillo cuán diva, diga quien es, y hala, ya pensaremos dónde meterle. La nueva rival de Sue, el cristano de las rastas, el irlandés con la capacidad de actuación de una piedra, el drag queen del equipo rival… Esto se está convirtiendo en un circo.

 

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